Las Buenas Prácticas de Fabricación (GMP, por sus siglas en inglés) son estándares regulatorios diseñados para asegurar la calidad, seguridad y consistencia en la producción de productos, incluidos medicamentos y suplementos. Estos protocolos rigurosos cubren diversas etapas del proceso, como la adquisición de materias primas, la fabricación, el envasado y la distribución final. Al seguir las GMP, las empresas garantizan procesos de fabricación estandarizados que minimizan el riesgo de contaminación y errores, asegurando así la trazabilidad de cada producto. En la industria del cannabis y sus derivados, la adherencia a las GMP es esencial para ofrecer productos confiables y seguros, contribuyendo a la integridad y legitimidad de la cadena de suministro.



